Cuando el propósito esencial de las entidades culturales dígase secretaria, instituto, casa, centro, corporación entre otros, es fortalecer los procesos artísticos, culturales y patrimoniales de su región, enfoque político desde la ley 397, norma general de la cultura en el país, vemos con preocupación, tristeza y cierta impotencia como han cambiado su esencia de creación para convertirse en fortines politiqueros y rentables para pocos.
Un poco de contexto histórico, Comenzando de que hace muchos
años, estamos hablando de 1990 para atrás, poco o nada se le daba importancia a
la cultura en nuestros municipios, año tras año fue creciendo el apoyo, al
igual su presupuesto, sin embargo no todos los alcaldes tuvieron una amplia
visión de lo que significa transformar una sociedad mediante el arte,
prefiriendo invertir en pachanga y pochola (espectáculos), siendo una
manifestación sociocultural con poca contribución de crecimiento social para la
gente (depende del artista), no obstante otros y muy pocos prefirieron
fortalecer sus secretarias de cultura en formación especialmente, a la par en
los últimos 15 años la comunidad se empezó aprovechar mucho más por los
espacios de las artes, exigiendo a las administraciones a ponerle más cuidado
al tema, en algunas regiones lograron la descentralización con gran éxito,
manejando las entidades sus propios recursos, sin estar dependiendo
directamente de la alcaldía y por medio de decisiones políticas se crearon
varios mecanismos de recaudo para potencializar el sector, entre esos procesos,
los acuerdos municipales desde los concejos municipales y las ordenanzas desde
las asambleas departamentales, dichos actos escritos han blindado de cierta
manera eventos o programas impulsados para el beneficio común, hasta aquí vamos
bien, conquistando entidades culturales con bastante presupuesto, lo que les
permite mejorar sus infraestructuras, servicios y por supuesto la contratación
de personal.
| El dolor de Colombia por Botero |
El otro problema es la cuota política, compromiso del alcalde
de turno con algún candidato que va para el concejo, asamblea, la cámara o la
misma gobernación. Si la cuota política es buena en su labor eso nos salva y se
ven buenos resultados; aquí lo importante es el voto y lo que me consiga ese
personaje en votos, creo que sería más inteligente es “recomendar” excelentes
personas para hacer una buena labor pero no, así mismo la mayoría de cuotas
tienen la fama de ir solo a reclamar el pago, o son pésimos en su trabajo o no
saben nada del entorno y no les interesa el acercamiento con la comunidad, algo
parecido a su padrino. Mucho director o directora le toca aguantarse porque “el
personaje viene bien apadrinado a pesar de”. Convirtiéndose en un gran carrusel
de contrataciones para campañas.
“Es que eso funciona así, toca estar en la rosca para que lo
tengan a uno en cuenta”, este tipo de afirmaciones es lo que nos tiene jodidos,
al contrario se debe laborar con pasión para dejar excelentes semillas en
nuestra comunidad, ganarse los espacios por méritos y lo digo desde mi
experiencia por alcaldías y especialmente desde el sector cultural, en donde
estuve por más de 20 años sin lambonearle a nadie, mucho menos quedarse callado
ante las injusticias o robos, cuando se tuvo la oportunidad se dijo las cosas
sin miedo; si claro -eso también crea enemistades- con los chanchulleros y
ladrones de presupuestos, llamados doctores y “maestros”, maestros para inflar
presupuestos y poner a otros a cobrar por debajo de cuerda y ya que me acorde
de “maestros”, algunos se vuelven expertos en el manoseo politiquero,
prometiendo votos a diestra y siniestra a cual candidato vean, presionando a
padres de familia para que voten por dichos candidatos, ya que también los
distribuyen, unos por fulanito, otros por pengano y después el funcionario
cobra el favor y eso que son de carrera administrativa como para completar las
bellezas que tenemos, siendo un delito a la luz pública pero como tienen
padrinos o los de arriba que los cubren por si acaso, lo triste es la respuesta
de algunos padres es que “es para no perder el cupito en la escuela”, “es que
toca por los que digan ellos”, ósea juegan con los sueños, las ilusiones y las
emociones de la gente, de los menores, no hay respeto y eso que estamos en
entorno culturales.





