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martes, 20 de enero de 2026

¿Entidades culturales ahora fortines politiqueros?

 Cuando el propósito esencial de las entidades culturales dígase secretaria, instituto, casa, centro,  corporación entre otros, es fortalecer los procesos artísticos, culturales y patrimoniales de su región, enfoque político desde la ley 397, norma general de la cultura en el país, vemos con preocupación, tristeza y cierta impotencia como han cambiado su esencia de creación para convertirse en fortines politiqueros y rentables para pocos.

Lugares pensados en proporcionar formación en diferentes escuelas artísticas, además de espacios de creación, investigación, promoción y preservación de lo propio, generando una interesante participación de la comunidad en general, llegando a tal punto que, ojo con esto “sea bien o mal administrada, la entidad sigue”, porque el alma de esa gran interacción es la gente, el pueblo. Ya la entidad pública anda solita, la comunidad es la fortaleza. Allí es donde entra a manosear el politiquero a tirarse todo, desde afuera poco se nota; pero los que conocemos de estos procesos, sabemos el daño tan tremendo que causa… ¿Cómo es el manoseo y entramados que arman? Se ven de diferentes maneras.

Un poco de contexto histórico, Comenzando de que hace muchos años, estamos hablando de 1990 para atrás, poco o nada se le daba importancia a la cultura en nuestros municipios, año tras año fue creciendo el apoyo, al igual su presupuesto, sin embargo no todos los alcaldes tuvieron una amplia visión de lo que significa transformar una sociedad mediante el arte, prefiriendo invertir en pachanga y pochola (espectáculos), siendo una manifestación sociocultural con poca contribución de crecimiento social para la gente (depende del artista), no obstante otros y muy pocos prefirieron fortalecer sus secretarias de cultura en formación especialmente, a la par en los últimos 15 años la comunidad se empezó aprovechar mucho más por los espacios de las artes, exigiendo a las administraciones a ponerle más cuidado al tema, en algunas regiones lograron la descentralización con gran éxito, manejando las entidades sus propios recursos, sin estar dependiendo directamente de la alcaldía y por medio de decisiones políticas se crearon varios mecanismos de recaudo para potencializar el sector, entre esos procesos, los acuerdos municipales desde los concejos municipales y las ordenanzas desde las asambleas departamentales, dichos actos escritos han blindado de cierta manera eventos o programas impulsados para el beneficio común, hasta aquí vamos bien, conquistando entidades culturales con bastante presupuesto, lo que les permite mejorar sus infraestructuras, servicios y por supuesto la contratación de personal.

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Todo esto muestra “instituciones culturales sólidas”, y es allí donde el manoseo comienza, el negocio por votos porque “se tiene” y no es si quiere apoyar dicho candidato a la asamblea, alcaldía y al concejo para mantener el trabajo –sutil amenaza- empiezan a repartir la torta y lo que más ofende de esto como lo proponen: “Usted coja la casa de la cultura que tiene 200 Ordenes de Prestación de Servicios (contratistas), hay son ya 200 familias por tres mínimo, 600 votos, además de los padres de las familias de las escuelas, más los contratos que podemos ir haciendo por el camino, allí podemos presionarlos, las ops corren, todo sea por conservar el contratico”, el politiquero lo sabe pero aun peor es que el mismo “gestor cultural” se preste para esto. Perdiendo el mérito, la dignidad y el respeto por la cultura.

El otro problema es la cuota política, compromiso del alcalde de turno con algún candidato que va para el concejo, asamblea, la cámara o la misma gobernación. Si la cuota política es buena en su labor eso nos salva y se ven buenos resultados; aquí lo importante es el voto y lo que me consiga ese personaje en votos, creo que sería más inteligente es “recomendar” excelentes personas para hacer una buena labor pero no, así mismo la mayoría de cuotas tienen la fama de ir solo a reclamar el pago, o son pésimos en su trabajo o no saben nada del entorno y no les interesa el acercamiento con la comunidad, algo parecido a su padrino. Mucho director o directora le toca aguantarse porque “el personaje viene bien apadrinado a pesar de”. Convirtiéndose en un gran carrusel de contrataciones para campañas.

“Es que eso funciona así, toca estar en la rosca para que lo tengan a uno en cuenta”, este tipo de afirmaciones es lo que nos tiene jodidos, al contrario se debe laborar con pasión para dejar excelentes semillas en nuestra comunidad, ganarse los espacios por méritos y lo digo desde mi experiencia por alcaldías y especialmente desde el sector cultural, en donde estuve por más de 20 años sin lambonearle a nadie, mucho menos quedarse callado ante las injusticias o robos, cuando se tuvo la oportunidad se dijo las cosas sin miedo; si claro -eso también crea enemistades- con los chanchulleros y ladrones de presupuestos, llamados doctores y “maestros”, maestros para inflar presupuestos y poner a otros a cobrar por debajo de cuerda y ya que me acorde de “maestros”, algunos se vuelven expertos en el manoseo politiquero, prometiendo votos a diestra y siniestra a cual candidato vean, presionando a padres de familia para que voten por dichos candidatos, ya que también los distribuyen, unos por fulanito, otros por pengano y después el funcionario cobra el favor y eso que son de carrera administrativa como para completar las bellezas que tenemos, siendo un delito a la luz pública pero como tienen padrinos o los de arriba que los cubren por si acaso, lo triste es la respuesta de algunos padres es que “es para no perder el cupito en la escuela”, “es que toca por los que digan ellos”, ósea juegan con los sueños, las ilusiones y las emociones de la gente, de los menores, no hay respeto y eso que estamos en entorno culturales.

Hasta cuándo vamos a seguir permitiendo esas anomalías en nuestras entidades culturales o será que ese compromiso de “trasformación social” quedó en un segundo plano, no creo, bueno, a veces tenemos que vivir, sentir y pasar el trago amargo para aprender, ojala que no nos quede gustando como a muchos, todo a la tapada, solo negocios económicos y politiqueros, claro, se debe aparentar pulcritud, una sonrisa y el “Dios los bendiga”,  son personajes contados que manejan a cientos a punta de corrupción y estos cientos es que no pueden tener los pantalones suficientes para decir ya no más…Usted que opina.

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