Emisora Encarretaos

lunes, 30 de marzo de 2026

Los hombres ya no bailan.

Las mujeres culturalmente siempre han superado al hombre en la apropiación o disfrute de una reunión social; pero hoy en día toma más fuerza esa afirmación cultural ya que la mayoría de los hombres ya no bailan, no las sacan a bailar, ellos prefieren estar pegados al celular, salirse del salón o simplemente quedarse sentados todo el tiempo de la fiesta, y pues existen varias opiniones y análisis del tema, que no es cualquier cosa o sin importancia, es bastante grave y hace parte ya de un problema social. 
 El uso del celular si ha causa estragos en las relaciones humanas, eso no se puede negar y en las fiestas o reuniones ni se diga, es patético observar a los invitados literalmente metidos en las pantallas, dejando a un lado el objetivo principal del evento social “socializar” con el vecino, amigo, familiar e inclusive con la misma pareja, si, así de mal estamos, desaprovechamos los momentos de compartir y esto aplica a todas las edades, no es un asunto exclusivo de los adolescentes y jóvenes, quienes lideran la acción, por lo tanto, a la hora de bailar son muy pocos los que salen con la buena disposición, y entre los de menos edad, ya es una sorpresa que tomen la iniciativa. 
Otra causa directa, es que no se sabe bailar, se ha comprobado que el 90 por ciento que manifiesta no gustarle bailar es porque no saben y no se atreven a decirlo y mucho menos que les enseñen, la presión social y el que dirán no les permite dar el paso literalmente, en otras ocasiones, es tanto la pena que prefieren, aun que quieran bailar, bailar con el amigo y no con la niña que lo mira a ver si la saca a bailar, quizás en casa o la misma familia no se tomó el tiempo de enseñar, dirán -son otros tiempos-, hasta unas generaciones, los hombres eran los que competían y aprendían desde niños a bailar, siendo un reto, una virtud y una gran ventaja para conquistar una niña, hoy en día a las niñas les toca bailar entre ellas para mantener la alegría y la buena actitud en estos espacios. Son muy poquitos los chicos que hacen la diferencia y rumbean hasta con la abuelita. 
Hablando de familia, y en especial a los más jóvenes no les han enseñado a portarse en una fiesta, a que me refiero, es un momento de compartir y no de salirse del salón, prefieren estar, en la mayoría de las veces con el celular en la mano sentados en un andén o en el parqueadero, situaciones incomodas para los anfitriones u organizadores porque para eso alquilaron un salón decorado y cómodo para dichos invitados. 
Getty Images
Lo bueno es que aún queda el famoso tío, padrino, hermano o abuelo rumbero, que se goza todo, no importa si no se sabe el paso, lo importante es vivir el momento con el mayor agrado, motivando a su entorno a estar bailando hasta el amanecer. Por otra parte, las músicas que se escuchan y que predominan, para algunos en una fiesta joven debe ser a punta de reguetón, ¿será? Que es lo que suena en las emisoras, de pronto; pero son otros factores, en los medios de comunicación y en las redes sociales la industria musical que más paga es la que más se muestra por lo tanto se cree que eso es lo que manda y vean que en la realidad de una fiesta no es así, -y voy a dos momentos-, usted escoge la emisora y se queda en la que le guste o programa un listado de música en su plataforma favorita y listo, en la fiesta no, usted en el evento debe tener una disposición mental que va a escuchar de todo, que va a celebrar y acompañar alguien cercano y especial, por lo tanto es un momento social y no individual, esa es la gran diferencia, nos falta tolerancia musical y vivir realmente el momento de la celebración.
Por otra parte, unos pocos prefieren “bailar” un solo estilo haciendo un circulo para quedarse “quietos mirando” al que si se está moviendo, es raro pero si pasa. Aquí entra el animador a reforzar la fiesta, invitando a los caballeros a sacar a las damas a bailar, sin embargo el ambiente se lo hace uno mismo, y en ocasiones le echan la culpa al disc-jockey o al animador de la sentada permanente de los invitados. Y no falta, de esos sentados que empiecen a pedir música, recuerden, al Dj´ no se le pide música, de pronto de vez en cuando algún encargo o sugerencia, porque creen que en los grandes rumbeadores al Dj´ lo de dejan lo más alejado posible del público. 
Todas estas circunstancias nos llevan a pensar, y ahora que sigue, espero que se rescate el hecho de la iniciativa varonil de sacar a bailar, de tomar conciencia y hasta suena raro, -a pensar a que voy a una fiesta o celebración-, tener más tolerancia con la diversidad musical, a disfrutarse la vida cada segundo y la rumba hace parte de eso, aprender a bailar, el sonreírle a la vida, que cada oportunidad de moverme sea un momento de alegría y de disfrute, compartir el momento, no sabemos si después estemos, bailar es salud y es un momento social. Mujeres si no las sacan a bailar, sáquenlos a bailar… Ojalá esto se equilibre.

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