Emisora Encarretaos

martes, 12 de febrero de 2019

La Música nos une.


Los Ajíces de Sandoná, Nariño
Colombia tiene tanta variedad musical que la vida no nos alcanza para escuchar la gran cantidad de opciones y eso es un privilegio para el país; pero  a su vez somos la sociedad que menos escucha su propia riqueza cultural, sin embargo ha crecido el respaldo a los artistas nacionales, gracias al esfuerzo de ellos mismos, de las pocas emisoras que divulgan las producciones y la web, que en definitiva es la aliada principal para disfrutar de lo tradicional y de las nuevas propuestas, el celular es una excelente herramienta para que usted amigo lector se dé la posibilidad de re-descubrir esos sabores, las melodías que huelen a región, nombres desconocidos o poco comerciales, quienes sobrepasan calidad en sus interpretaciones y voy a dejarles algunos denominaciones, digo algunos porque perfectamente podría llenar de datos el Cundinamarqués más otras ediciones más, es increíble nuestra riqueza, ¡bueno, comencemos! “Los Ajíces” mezclan lo andino con lo urbano especialmente con el punk, “Folkloreta” integrado por Silvia Ortega y Ricardo Parra exponen música tradicional colombiana y latinoamericana con interesantes arreglos que impactan al escucharlos, “Bozá” una fusión interesante de ritmos caribeños con electro e instrumentos modernos manteniendo la esencia de las regiones, “Cimarrón” experimenta con el joropo tradicional y las sonoridades afroindígenas latinoamericanas, “Palos y Cuerdas” son considerados como lo más selecto en interpretación de nuestra música andina colombiana”, todos estos grupos recomendados tienen como inspiración los que nunca pararan de sonar, como el Maestro Jorge Velosa, Toto la Momposina, Garzón y Collazos, Silva y Villalba, entre otros, creciendo aún más la fuerza musical del país que tanto nos une, ¡Escúchala!

miércoles, 2 de enero de 2019

Por un papelito...

Es una simple acción que ayudará al planeta.

Vemos insignificante botar un papelito en cualquier parte;  pero si son más de cien personas haciendo lo mismo, empieza el problema, de hecho sucede a diario en los diferentes parques principales, por ejemplo, en donde tienen que barrer mínimo tres veces al día, a pesar de existir suficientes canecas, así mismo se tapan las rejillas del desagüe, inundándose las calles y todo por un papelito, claro, salen miles de excusas, “Jueque que jueque”; pero el hecho de arrojar al piso ya nos muestra la  falta de educación, de amor propio, de un total desconocimiento de su compromiso como ciudadano por respetar por donde ande, es increíble ver casos que superan todo limite, vecinos arrojando sofás, neveras y estufas en mal estado en los jardines públicos, acción rechazada desde todo punto de vista porque ya se está aplicando con más rigor el comparendo ambiental y el código de Policía, tenemos que tener un policía al lado o alguien que nos vigile o diga algo para comportarnos normalmente bien, es preocupante esa falta de conciencia con la responsabilidad que tenemos cada uno con el entorno, con el lugar en donde convivimos, este acto tan sencillo que no exige gran conocimiento para hacerlo, es simplemente sentido común,  me recuerda a mi querida madre que decía, así serán en la casa y sí, es cierto, el que se acostumbra a estar arrojando basura, lo hace en cualquier parte, somos seres de costumbres y si enseñamos a los más pequeños de la casa a cuidar a mantener limpio, siempre serán así donde vayan, todo comienza la enseñanza o el cambio por un papelito, rétese a corregir esta maña, decía mi abuela, luchemos para que esto cambie y únase al combo de gente que quiere dejar un mundo mejor que como lo encontró.

martes, 4 de diciembre de 2018

El Amor al Patrimonio


A propósito del mes de septiembre, época dedicada al Amor y a la Amistad, además de ser el mes del Patrimonio, se mueven muchos sentimientos porque somos uno de los países más ricos en Patrimonio Cultural del mundo; pero a veces como que no nos damos cuenta de ese privilegio; sin embargo hemos mejorado el aprecio y el amor por lo que nos distingue como colombianos, teniendo en cuenta la definición del  Ministerio de Cultura: “Concibe el patrimonio cultural de manera incluyente, diversa y participativa, como una suma de bienes y manifestaciones que abarca un vasto campo de la vida social y está constituida por un complejo conjunto de activos sociales de carácter cultural (material e inmaterial), que le dan a un grupo humano sentido, identidad y pertenencia. Adicionalmente, lo entiende como factor de bienestar y desarrollo y está consciente de que todos los colombianos tienen el compromiso y la responsabilidad de velar por su gestión, protección y salvaguardia”, en otras palabras nuestras danzas, la música, los dichos, los refranes, la gastronomía, los lugares históricos, los espacios naturales, los festivales, las fiestas populares, entre miles de cosas que encontramos en cada rincón del país y más aún en Cundinamarca con sus 116 potencias patrimoniales, de los cuales se deben fortalecer con las políticas culturales ya establecidas que le permiten generar sin número de estrategias para salvaguardar, proteger, preservar y divulgar el patrimonio local, siendo posible desde una voluntad política y una obligación constitucional, en el caso de nuestro departamento son muy pocos los municipios que se dan por enterado de dichos deberes y los que dieron el paso, se mantienen como epicentro de propuestas regionales como es el caso de Funza con su segunda versión de Encuentro de Vigías y Responsables del Patrimonio con la participación de Facatativá, Madrid, Tenjo, La Mesa, Ubaque, Fusagasugá, Bojacá, Bogotá y Paipa Boyacá, organizado por el Centro Cultural Bacatá y la Administración Municipal.

domingo, 2 de septiembre de 2018

La Juventud despertó con su compromiso social.


Si los niños vienen con un actuar diferente, ni hablar de los jóvenes y por supuesto desde una perspectiva positiva, lo que anima al cambio en esta sociedad, por lo tanto no todo está perdido, aunque no sea noticia o viral, es una realidad el empoderamiento de nuestra juventud en temas como la economía, los conflictos sociales, la educación, lo ambiental, el emprendimiento, la cultura y la política, siendo este último un desafío para las propuestas que se requieren en nuestras regiones, hace parte de esa transformación mental y de opinión frente a  esas realidades sociales con cada uno de los compromisos, sean institucionales  o de cargo por elección popular, esa interesante dinámica juvenil ya se palpa en los colegios y mucho más fuerte en las universidades, quizás esa frase de Jaime Garzón caló de alguna manera “Si ustedes jóvenes no asumen la dirección del país, nadie va a venir a salvárselo. ¡Nadie!”. Por lo tanto las políticas deben estar dirigidas a cubrir esas necesidades de desarrollo que los mismos jóvenes exigen, especialmente en Cultura, Educación y el manejo Ambiental, -es una evolución más dentro del nuevo liderazgo-;  pero aún más exigente, sustentado con unos análisis administrativos hechos por adolescentes que motivan y comprometen a quienes estamos abriendo esas puertas a las posibilidades de concretar hechos reales a favor de la comunidad en general desde un compromiso democrático, lo que significa que ya no es uno, ni dos sino  varios grupo que ya están determinando y exigiendo en su territorio un discurso que realmente convenza y los identifique en  sus perspectivas como ven el mundo actual.  
Esos cambios generacionales incomodan sustancialmente a lo mismo de siempre, a la corrupción, a la deditocracia y a la improvisación, de igual manera la sociedad en general reclama resultados con sus impuestos, pide transparencia en los procesos administrativos, por lo tanto la conciencia de la gente está entre el inconformismo de la injusticia social y el comodismo a que eso funciona así, definitivamente la juventud despertó con su compromiso social.   



martes, 31 de julio de 2018

Ana María con un gran corazón cultural.


Ana María Boada quien ejerció como directora del Centro Cultural Bacatá desde enero de 2016 a junio de 2018 dejó un gran trabajo en los procesos artísticos y culturales del municipio de Funza, superando varias expectativas, ya que cuestionaron el hecho de no ser natal de la región; pero demostró que cuando se ama lo que se hace se deja importantes resultados en una entidad, comenzando por su interés en el trabajo patrimonial, apoyo varias estrategias que hicieran sentir más orgullosos a los Funzanos como los temas históricos que tuvieran que ver con todas las Escuelas de Formación, logrando obtener diferentes productos como el rescate de música tradicional del municipio, su insistencia en enamorar a los jóvenes con las historia guapucheras, involucrando a los adultos mayores.
Fotografía: Prensa Centro Cultural Bacatá.
Logró establecer los viernes culturales como un espacio importante para toda la familia, además de los dominguisimos culturales y los eventos especiales, dándole una prioridad al talento funzano, así mismo el Festival de Arte y Cultura Zaquesazipa tomó nuevamente la idea de sus primeras versiones que para muchos fueron los mejores, dándole el énfasis académico, direccionó en general el Centro Cultural con una alta exigencia, en la cual cada contratista tuvo la tarea de demostrar con resultados plasmados en cobertura de población, en cumplimiento de lo establecido  por mes, permitiendo profundizar los objetivos  específicos  con la comunidad y bajando ostensiblemente la improvisación en programas que no generaban ninguna ganancia para la gente, definitivamente depone un nivel muy alto la gerencia de la institución, además de dejar un gran vacío por su inesperada ida;  sin embargo Funza le agradece por haber dejado su corazón, su profesionalismo y su verraquera en cada tarea que se propuso para destacar a Funza como Capital Artística y Cultural y con su nuevo escenario el Complejo Cultural.

miércoles, 25 de abril de 2018

Funza, capital Muisca de Cundinamarca.

Alcalde de Funza, Manuel Antonio Montagu participando
 en el ceremonial con las Autoridades Muiscas de Cundinamarca

Nos encontramos en un momento coyuntural hablándolo desde el reconocimiento histórico de nuestros municipios a partir de las comunidades indígenas, es curioso saber que tenemos maravillosos pueblos con su nombre muy Muisca otros panche; pero se destaca o les celebran años desde la destrucción española, municipios que ya existían, desconociendo automáticamente lo que pasó hace más de 500 años atrás, claro está que debemos tener en cuenta la enseñanza de la historia de nuestro país, la cual se soportó por casi 300 años en autores españoles que por supuesto hablaron bien de sus “conquistas” , despreciando todo lo que habían encontrado en nuestro continente, información repetida de generación en generación por eso tanto desarraigo y falta de identidad por sentir esa vergüenza que nos contaron de nuestros antepasados; lo bueno de todo, es que salen a la luz pública nuevas investigaciones que aclaran la inmensa riqueza social y cultural de nuestros antepasados, como por ejemplo Funza, se reconoce nuevamente como la capital Muisca de Cundinamarca, siendo la primera Bogotá  y por consiguiente la ciudad de los Zipas, los jefes supremos de los Muiscas, Muyquyta  su nombre más antiguo y a la llegada de los conquistadores se denominaba Bacatá, siendo también el lugar más destruido y saqueado; dicho reconocimiento realza el patrimonio ancestral de todo el territorio, lo que quiere decir que Funza alza la cabeza de su historia y eleva aún más el rico pasado de los municipios que hicieron parte de su dominio como Mosquera, Madrid, Facatativá, Bojacá, Zipacón, Tabio, Tenjo, Cota, Chía, Cajicá, Tocancipa, Zipaquirá, Suba, Bosa, Usme, Soacha, entre otros, quienes conformaban el Zipasgo más importante de la región y por lo tanto mantiene una herencia indígena que data más de 800 años de existencia  para conocerla y valorarla, herencia Cundinamarqués.

sábado, 31 de marzo de 2018

El "que me importa" nos está carcomiendo.

Manifestar el cariño al municipio, su ciudad o el entorno donde nos encontremos comienza por nuestras acciones, es lo mínimo que podemos hacer como seres humanos pertenecientes a este planeta que tanto nos necesita; pero la indiferencia o el “que me importa” nos está carcomiendo lentamente y no nos damos cuenta, nos falta aprender esa conciencia natural de nuestros antepasados o pueblos indígenas, ellos si es que sabían de esto, el afán del día a día, el consumismo, la moda, la politiquería basada en chismes y en supuestos están destruyendo nuestro hogar, la amada tierra, con simples acciones podemos hacer la diferencia.
O es que es muy difícil botar la basura en su lugar, muy complicado respetar los andenes para los peatones, demasiado incomprensible pasar por los puentes peatonales, rebuscado pasar por las cebras, zonas seguras para transitar a pie, difícil entender las señales de tránsito y cumplirlas para una excelente convivencia, ahora incoherente quedarse en casa para no multiplicar un virus, lo que estamos viviendo en esta cuarentena...Hemos llegado al extremo que nos impongan comparendos para que nos portemos lo más normal posible, nos hemos olvidado de nuestra riqueza cultural, asegurandoles que todos la tenemos pero la dejamos en el olvido traducida en el individualismo de hacer las cosas sin importar si afecta o no a los demás, ya es hora de culturizar nuestras actitudes en los espacios públicos, analicemos por un momento como actuamos… y pongámonos el reto de cambiar una sola acción, cada quien sabe que tiene que cambiar pero lo más importante es el aporte que podemos hacer para nuestra sociedad, vea no lo piense dos veces y hágalo YA.

Los hombres ya no bailan.

Las mujeres culturalmente siempre han superado al hombre en la apropiación o disfrute de una reunión social; pero hoy en día toma más fuerza...